Notas
1. El tema de la Eucaristía es inagotable por las múltiples gracias y explicaciones de que puede ser objeto. Como un diamante precioso, cada una de sus facetas ofrece nuevas y profundas formas de comprenderla. Para los propósitos de esta Carta Pastoral, quiero incorporar totalmente la enseñanza plena de la Iglesia respecto a la Eucaristía, según aparece en el Catecismo de la Iglesia Católica, en los párrafos 1066 a 1209 [sobre la liturgia] y 1322 a 1419 [sobre la Eucaristía]. Aunque en esta Carta me enfoco a la celebración dominical de la Eucaristía, todas las enseñanzas y explicaciones del Catecismo se han tomado como los fundamentos sobre los cuales se basa esta Carta.
Debido al malentendido que lamentablemente existe entre algunos católicos acerca de la naturaleza misma de la Eucaristía, quiero incluir el párrafo 1376 del Catecismo, como una enseñanza fundamental para todos:
El Concilio de Trento resume la fe católica cuando afirma: "Porque Cristo, nuestro Redentor, dijo que lo que ofrecía bajo la especie de pan era verdaderamente su Cuerpo, se ha mantenido siempre en la Iglesia esta convicción, que declara de nuevo el Santo Concilio: por la consagración del pan y del vino se opera el cambio de toda la substancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo nuestro Señor y de toda la substancia del vino en la substancia de su Sangre; la Iglesia católica ha llamado justa y apropiadamente a este cambio transubstanciación".
2. Nótese que el Catecismo menciona la palabra Asamblea como uno de los nombres de la Eucaristía: "Asamblea Eucarística (synaxis), porque la Eucaristía es celebrada en la asamblea de los fieles, expresión visible de la Iglesia" [párr. 1328].
El Papa Juan Pablo II al dirigirse a un grupo de obispos franceses el 8 de marzo de 1997, enfatizó el papel de la Asamblea: "el primer signo es la asamblea misma La actitud de cada uno cuenta, ya que la asamblea litúrgica es la primera imagen que de sí misma da la Iglesia".
3. La Instrucción General del Misal Romano afirma: "Siguiendo el ejemplo de Cristo, la Iglesia siempre ha usado pan y vino mezclado con agua para celebrar la Cena del Señor" [No. 281].
"Según la tradición de la Iglesia, el pan debe ser exclusivamente de trigo; y según la tradición de la Iglesia Latina, debe ser sin levadura" [No. 282].
"La naturaleza misma del signo exige que la materia de la celebración eucarística aparezca verdaderamente como alimento. Conviene, pues, que el Pan eucarístico, aunque sea sin levadura y elaborado en la forma tradicional, se haga en tal manera que el sacerdote, en la Misa celebrada con el pueblo, pueda realmente partirlo en partes diversas y distribuirlas, al menos a algunos fieles" [No. 283].
En consecuencia, pido encarecidamente a las parroquias que usen pan para la Eucaristía que parezca más pan. Se pueden conseguir recetas aprobadas para pan de altar en nuestra Oficina de Liturgia.
4. Ver el Catecismo, especialmente los párrafos 1337 a 1344.







